NUEVA YORK LA NUEVA MECA DEL CINE

Lower Manhattan, New York. Dominating the skyline is One World Trade Centre, better known as Freedom

Aunque interrumpa el tráfico y moleste a los vecinos, Nueva York tiene claro que el rodaje de películas y series en sus calles tienen una repercusión positiva en el turismo y la economía, algo en lo que trabaja la iniciativa “Made in NY”.
En el año 2012, esa propuesta se ha traducido en ingresos de 7.100 millones de dólares.
“Las películas rodadas en la ciudad de Nueva York generan puestos de trabajo bien pagados a los neoyorquinos, favorecen a los negocios locales y promueven Nueva York como un destino turístico”, asegura Marybeth Ihle, del Departamento de Medios y Entretenimiento del Ayuntamiento de Nueva York, que ha lanzado la campaña de promoción de rodajes.
Hasta los años sesenta, rodar en la ciudad requería pasar por hasta cincuenta permisos oficiales. Incluso Alfred Hitchcock tuvo que rodar los exteriores de la ONU en 1959 para Intriga internacional escondido en una furgoneta de limpieza de moquetas. Pero en 1966, el entonces alcalde de la ciudad, John V. Lindsay, viendo los beneficios que la industria del cine generaba en California, incluyó en su programa electoral la promesa de convertir Nueva York en una “ciudad de cine” a través del Departamento de Cine, Teatro y Retransmisiones, que todavía hoy funciona.
“El primer contacto que tiene mucha gente con la ciudad es el cine y la televisión y ello les hace venir a visitarla”, explica Ihle.
El cine de Woody Allen y Martin Scorsese, la trilogía de El padrino o la serie Sex and the City, efectivamente, han tatuado en la retina las estampas de Manhattan o de Brooklyn, y el departamento lanzó para demostrarlo el libro Scenes from the City, como conmemoración de sus 40 años de funcionamiento.
El alcalde Michael Bloomberg retomó la labor de Lindsay y perfeccionó su técnica. Por un lado, ha mejorados las cifras. Desde 2002, los ingresos directos anuales generados por estos rodajes han subido en 2.000 millones dólares y en 2012 el sector empleó a 130.000 neoyorquinos, 30.000 más que en 2004.
Pero también ha ofrecido cursos de formación, charlas con profesionales, hace un seguimiento para que se cumplan las condiciones y el respeto a la comunidad, y creó los premios Made in NY (este año reconocieron a Alan Cum-mings, Spike Lee y los hermanos Weinstein, entre otros) y también una línea de mercadotecnia con el logo de la iniciativa.
Turismo, cine y espíritu neoyorquino han coincidido en los últimos meses en la celebración del 125 aniversario del restaurante Katz`s, cuya popularidad se vio propulsada por la escena que se rodó en una de sus mesas: el famoso orgasmo de Meg Ryan en Cuando Harry conoció a Sally.
Todo puede pasar en Nueva York
Todo tipo de películas caben en Nueva York. En 2013 se han rodado desde El sorprendente Hombre Araña a la nueva versión de Las tortugas Ninja, y en estos días se ven las claquetas de películas tan distintas como la nueva obra de Peter Bodganovich, Squirrels to the Nuts, con Jennifer Aniston, o la adaptación de Cymbeline de William Shakespeare, con Mila Jovovich y Ethan Hawke.
“Este departamento también está comprometido con la diversificación del entretenimiento en la ciudad, que es la manera más precisa de demostrar la diversidad de nuestra población”, asegura la funcionaria Ihle, quien recuerda que Nueva York, por sus facilidades, también funciona como decorado para recrear Chicago (en la serie The Good Wife) o Atlantic City (en Broadwalk Empire).
Una de las actividades de apoyo a la iniciativa Made in NY ha sido la proyección en el Museo de la Imagen en Movimiento neoyorkino de una serie de películas rodadas en Nueva York durante los años setenta, incluyendo Serpico, Contacto en Francia y Tarde de perros. Y recientemente se estrenó Frances Ha de Noah Baumbach, llamada a convertirse, se dice, en la Dos extraños amantes del siglo XXI para la nueva generación.
Eso sí, no hay ningún interés en competir con Hollywood, y en Nueva York reivindican que su tradición cinematográfica empezó en 1908, cuando J. Stuart Blackton rodó en Brooklyn The Thieving Hand.
“Nueva York ha sido desde hace muchísimos años el sitio favorito de los cineastas para traer su visión artística de la vida, para encontrar inspiración en su gente y su arquitectura. Lo mejor de rodar en Nueva York es que ofrece algo diferente a cada uno”, concluye Ihle.

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